Παρασκευή, 8 Νοεμβρίου 2019

El Capricho, un jardín histórico artístico del siglo XVIII


El Capricho podría ser el titulo de un documental sobre la situación y la administración que viven algunos parques griegos. En realidad, sin embargo, el parque El Capricho es un jardín histórico y artístico de Madrid, que se extiende sobre un área de 14 hectáreas en el barrio de Alameda de Osuna en la zona de Barajas, al noreste del centro de la capital española. Fue creado por la duquesa de Osuna, entre 1787 y 1839, para realizar un deseo particular: un jardín privado que recuerda a los lugares temáticos donde los duques podían entretener y realizar sus fantasías del siglo XVIII.1


 
El jardín ofrece tres estilos diferentes: el parterre o el jardín francés, el paisaje inglés y el “giardino” italiano. Εn este hábitat suburbano artistas como el compositor Boccherini o el pintor Goya han trabajado en sus espacios donde, por ejemplo, Goya pintó las pinturas "El Columbio" y "La pradera de San Isidro".
Es un jardín que se destaca en referencias en inglés, francés e italiano desde el momento en que fue creado. Informes que reflejan las influencias artísticas de sus diseñadores, ya que es el único jardín romántico de Madrid con importantes características culturales y de jardinería como laberintos de arbustos, arroyos y lagos donde viven cisnes, patos y otros animales.


El elemento del laberinto en El Capricho es prominente y juega un papel principal. Encontramos esquemas laberínticos en diversas culturas y religiones desde épocas prehistóricas. En la Antigüedad representa la casa de Dédalo y se identifica con el mito de Teseo y el Minotauro. A partir del siglo XV aparece como motivo ornamental en jardinería, aunque aún con un fuerte carácter simbólico. Para algunos pensadores el Laberinto simboliza el inconsciente, el error y el alejamiento de la fuente de la vida, mientras que para otros servía para defender el acceso inicial a la sacralidad, la inmortalidad y la realidad absoluta.

   
El laberinto de “Εl Capricho” reproduce el carácter estético, ornamental del momento y responde al ritmo romántico que está presente en todo el jardín. Se volvió a plantar en el año 1987 siendo fieles al diseño original de 1870, se ha creado con laurel (Laurus nobilis L.), arbusto perenne de color verde oscuro, idóneo para la formación de setos altos. El recorrido mínimo hasta el centro es de 370 metros y de 319 m. para salir de él.

 
En la época en que se creó el jardín, el flujo cultural del romanticismo surgió en Europa, con claras influencias en el motivo de la jardinería. El adjetivo "romántico", como la palabra "romanticismo", nacido en Inglaterra, originalmente declaró un paisaje idílico y pintoresco, cuya vista tocó al observador. Pronto, toda una "escuela" estética en Alemania hacia referencia constante al estilo "romántico". Rechazando la estética clásica (incluida la que prevalece en Francia), predicando un retorno a las raíces de las culturas nacionales europeas, que reinventaría así su pureza original, es decir, que tenían en la Edad Media cristiana. Poco a poco, las controversias tomaron una forma específica: lo arcaico, idólatra y el clasicismo del sur de Europa fueron desplazados por el romanticismo medieval del norte de Europa.2


El parque esconde un secreto más: su famoso búnker de la Posición Jaca, un enclave de la Guerra Civil único en Europa por su estado actual de conservación que alojó el Cuartel General del Ejército Republicano del Centro. El refugio - de 2.000 metros cuadrados, situado a 15 metros bajo tierra y capaz de resistir bombas de hasta 100 kilos - fue construido en el parque alrededor de 1937, aprovechando su situación lejana al frente de guerra, sus buenas comunicaciones y el arbolado propicio para el camuflaje.3



Tras décadas de abandono, en 1974 fue comprado por el Ayuntamiento de Madrid y en 1985 fue declarado Bien de Interés Cultural. Desde 2005, se han celebrado las temporadas de primavera, verano y otoño, con conciertos, teatro y danza. A partir de mayo de 2016, también se puede visitar el sitio que fue la oficina central del Ejército Demócrata en Madrid durante la Guerra Civil.


Con solo un paseo por el jardín, es fácil ver la buena organización y gestión de sus servicios, mientras que impresiona positivamenete la gran cantidad de pintores. También hay visitas guiadas históricas y medioambientales, seminarios de arte para niños, jóvenes y mayores, jardineros que cuidan las plantas, eventos sociales y muchos visitantes de todas las edades. Es una célula viva de la historia y la recreación, con vida más de dos siglos, muchas visitas y orgullo de los madrileños y no solo de ellos.
El parque “El Capricho” es accesible a personas con movilidad reducida en las partes principales del mismo.


En octubre de 2017 y diciembre de 2018, cuando visité el parque de El Capricho, me quedé con la imagen que como ecosistema es un buen ejemplo de cómo una autoridad municipal puede gestionar un bien de interés público en beneficio de la sociedad. La puntualidad de tal gestión hoy en día es muy importante, ya que es cierto que el romanticismo es tiempo pasado. En los nuestros tiempos, se está fortaleciendo la filosofia política sobre la relación existencial de la especie humana con la viabilidad del planeta tierra en relación con la revolución tecnológica, el calentamiento global y la emergencia climática.


La forma que un parque puede jugar un papel importante y actuar como un trampolín para mejorar los estándares de vida, como un lugar para integrar las relaciones sociales y el contacto con la naturaleza, como un laboratorio social que promueve la educación y el entretenimiento de sus usuarios, con énfasis en arte y cultura, deporte y protección del medio ambiente, auto-gestión de la tierra y el ocio. Espacios públicos como bienes comunes, donde las personas pueden ser entrenadas diariamente para percibir el significado de las heridas que causamos como especie en el planeta.

 
El Capricho es uno de estos parques históricos que funcionan como ecosistemas en los cuales los roles humanos pueden actualizarse para proteger el medio ambiente y los recursos naturales, mediante el derrocamiento de teorías del pasado que explican los recursos mencionados anteriormente como un factor de producción y solo esto.
Funciona como respuesta a la pregunta crítica. ¿Que queremos? ¿sobrevivir mediante la recolección de recursos naturales o vivir en una relación sostenible con los ecosistemas que nos albergan?

 
Fuentes:
2. Εγκυκλοπαίδεια Πάπυρος Larousse Britannica, 2007: Ρομαντισμός, σελ. 76-81., τεύχος 45, Αθήνα.

Para ver más fotografías y leer el texto en otro idioma, usted puede seguir los enlaces:

Quiero dar las gracias a Nani Chaparro para las observaciones y correcciones que ha hecho en la traducción española del texto.

Las fotografías han sido realizadas en el ecositema del Jardín histórico artístico El Capricho, en Madrid.
Fotografías y texto: © Dimitris V. Geronikos

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